El cálculo del IVS no es secreto. Esta página describe las fases del proceso, las señales que se procesan y los principios metodológicos que sostienen el ranking. La fórmula está versionada y cada edición publicada declara qué versión utilizó.
El IVS no es un score directo: es el resultado de un proceso de cuatro fases que combina señales de naturaleza distinta —medios, redes y búsqueda— en un único valor entre 0 y 100, comparable dentro de cada segmento medido.
El IVS no se computa en un solo paso. Cada fase tiene un propósito definido, controles de calidad y trazabilidad para que el resultado sea auditable.
Las señales se recolectan automáticamente desde fuentes de dominio público: scraping respetuoso de medios digitales argentinos vía RSS y APIs autorizadas, APIs oficiales de las plataformas sociales (Meta Graph, X, YouTube Data API, TikTok Research API) para métricas agregadas de cuentas verificadas, y proveedores de datos de búsqueda como Google Trends y DataForSEO para volumen y demanda.
Las señales recolectadas se procesan para unificar formatos, deduplicar menciones cruzadas entre medios aliados (la misma nota replicada en una red de grupo se cuenta una sola vez) y resolver ambigüedades de nombre. En paralelo, un pipeline de NLP en español analiza el sentimiento contextual y la relevancia de cada mención respecto de la entidad medida.
Las señales normalizadas se agrupan en tres componentes —mediático, social y búsqueda— y se ponderan según la fórmula versionada vigente. Los pesos están calibrados específicamente para cada segmento medido, reflejando el peso relativo que cada canal tiene en la presencia pública de ese tipo de figura.
El valor agregado de cada figura se normaliza contra el universo del segmento medido en los últimos noventa días. Esto asegura que un comerciante local no compita en escala absoluta con un presidente, sino que cada segmento tenga su propio techo y sus comparaciones sean válidas dentro de su categoría.
El IVS lee tres tipos de señales que reflejan dimensiones distintas de la presencia pública. Cada una aporta información complementaria que las otras no capturan.
Tres principios sostienen la confianza pública en la métrica. Cualquier cambio metodológico que los modifique se anuncia con antelación y se documenta en el changelog.
Cada edición declara la versión de la fórmula utilizada. El changelog es público y los cambios se anuncian con anticipación. Si la fórmula cambia, los snapshots históricos quedan inmutables bajo su versión original.
El IVS no usa información privada, conversaciones cerradas ni datos personales sensibles. Todas las señales provienen de medios accesibles al público, APIs oficiales y proveedores de datos de búsqueda con licencia.
El IVS es comparable dentro de cada segmento medido, no entre segmentos. Un comerciante local no compite en escala absoluta con un presidente: cada categoría tiene su propio techo de visibilidad.
El IVS opera con dos cadencias anidadas. La métrica se procesa de forma continua a partir de los datos recolectados, mientras que la publicación pública sigue dos ritmos: una capa editorial semanal y la edición canónica del ranking, que se publica el primer día de cada mes para preservar comparabilidad histórica.